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La vivienda prefabricada es una opción singular de carácter moderno en arquitectura. La investigación contemporánea en el desarrollo de soluciones de construcción rápida es aún un camino que se sigue trabajando. Este tipo de construcciones son posibles gracias a los sistemas de junta seca, por eso los materiales comúnmente utilizados son la madera, el acero y el aluminio. La casa de madera, en este sentido, es una opción que posibilita combinar la construcción prefabricada, con la ligereza y la adaptación al territorio. La construcción de casas prefabricadas con madera, permite apoyar la estructura ligera sobre el terreno sin provocar una transformación muy agresiva. Las uniones y los encuentros de los diferentes elementos que intervienen en la composición de la vivienda han de estar muy cuidados, ya que en estos puntos es donde reposa la clave de las casas prefabricadas de madera.

Fotografía, Several seconds via flickr

A lo largo de la historia de la arquitectura destacan algunos ejemplos de construcción prefabricada singular como el sistema Moduli 225 de Kristian Gullichsen y Juhani Pallasmaa. Contextualizada dentro de la tradición maderera finlandesa, su prototipo se nutre de la tradición japonesa y de la teorización de la construcción moderna. Alvar Aalto, dentro de ese mismo escenario, había desarrollado un conjunto de viviendas para la compañía Ahlström. Los precedentes de estos modelos como la Packaged House (1941) de Konrad Watchman y Walter Gropius, se centraban en las uniones y en las secciones mínimas.

Otro aspecto importante de la construcción prefabricada es la modulación. La modulación de la vivienda ha de suceder en dos niveles, por una parte con respecto a la composición y dimensionado del espacio mínimo de cada estancia, y por otra con respecto a las características de los materiales utilizados. La materialidad de la vivienda prefabricada es fundamental desde el inicio del proyecto, ya que define sus dimensiones y características fundamentales.

Fotografía, Nicolás Boullosa via flickr

En España, la prefabricación de viviendas ha llegado más tarde que en Europa, pero el tejido industrial de la madera ha permitido el desarrollo de propuestas muy interesantes y flexibles. Una demanda que se ha triplicado en los últimos años. La rapidez constructiva, y la ausencia de huella territorial son factores fundamentales para que este tipo de construcciones hayan aumentado su popularidad. Pero también los resultados de la investigación en la tecnología constructiva o en los materiales, que cada vez es más sofisticada, permite una gran durabilidad. La estética de las viviendas prefabricadas también se ha perfeccionado, permitiendo una gran variedad de soluciones y revestimientos que personalizan la casa.

La construcción en madera, permite además crear viviendas más sostenibles aprovechando la singularidad de las instalaciones de este tipo de construcciones para definir dinámicas más equilibradas. Este tipo de viviendas requieren de una cierta autonomía, más simplificada que en una vivienda tradicional. El control térmico, la protección solar y la ventilación resultan más sencillos de gestionar, ya que la escala de la vivienda es menor y además su fabricación se produce dentro de un taller. La vivienda prefabricada es una buena opción debido a su bajo impacto en el territorio y la rapidez constructiva, si bien es necesario asegurar que su diseño es el adecuado para las necesidades de la casa.

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