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La composición de espacios interiores en arquitectura es uno de los aspectos más importantes y característicos de una obra. La riqueza, fluidez y flexibilidad del espacio dependen en gran medida de la composición de particiones interiores y huecos. En este sentido la selección de carpinterías interiores es un aspecto muy importante, porque su presencia será notable. Las carpinterías interiores pueden ser abatibles, plegables o correderas, siendo estas últimas las que permiten una mayor flexibilidad espacial. Aquí puedes ver varios ejemplos de puertas correderas y comprobar que son una buena opción para crear mayor riqueza espacial.

Puerta corredera tradicional japonesa por Christian Kaden

Las puertas correderas son en sí una forma de desplazar una partición que puede desaparecer o modificar su posición en el espacio. La posibilidad de ocultación hace que no consuma metros cuadrados, al tiempo que el desplazamiento con la hoja vista permite dar a esta una segunda función. La ocultación de la puerta requiere que esta disponga de una estructura propia suficiente como para resistir el movimiento y el peso de la pieza móvil. La estructura de la puerta se encaja dentro del tabique siendo revestida por ambos lados  del material con el que están ejecutadas las particiones. Se trata de estructuras metálicas de entramado ligero en cuyo interior, en los extremos, se colocan las guías superior e inferior. La carpintería oculta y la morfología de la estructura interna de la puerta garantizan estanqueidad al aire y al sonido, permitiendo que pueda ser utilizada en viviendas, en las que la privacidad es un aspecto fundamental.

Pero las puertas correderas pueden tener su hoja vista, una solución con un carácter más industrial, que dispone toda su estructura portante vista. Este tipo de puerta no puede garantizar la estanqueidad plena, pero incluye una ventaja fundamental y es que al presentar guías vistas puede soportar mayor peso. Las guías y el sistema de herrajes en puertas correderas de hoja vista puede incrementarse y modificarse para responder a los requerimientos de carga en todo momento. Incluso pueden ayudarse de sistemas automatizados para facilitar el movimiento.

Estructura vista con puerta corredera dispuesta para ocultar por Neil Cummings

La materialidad de los cerramientos interiores dota de calidad espacial a cualquier composición arquitectónica. En este sentido las puertas correderas pueden fabricarse en diferentes materiales, aunque los más comunes son la madera, el vidrio o el aluminio con diversas estructuras internas que pueden contribuir a mejorar alguna de sus características: resistencia, durabilidad, ligereza, aislamiento acústico o aislamiento térmico. El material más común en carpinterías interiores y por lo tanto en puertas correderas interiores es la madera, o los diseños que utilizan este material como base estética. La madera proporciona no sólo un buen comportamiento en términos térmicos, acústicos y  organolépticos, sino que además trasmite esa sensación creando lo que se suele definir como un “ambiente cálido”. Las puertas de vidrio, son menos comunes ya que el movimiento provoca sensación de inestabilidad estructural, si bien con la elección adecuada del vidrio (especialmente si este incorpora butiral o refuerzo mediante partículas en su composición) la apariencia de fragilidad se ve notablemente disminuida.

Puertas correderas de vidrio por Loom Studio

Las puertas correderas son un elemento constructivo del sistema de cerramientos interiores que permite dotar de riqueza espacial y flexibilidad a un espacio. Además garantizan el aislamiento térmico y acústico si portan los certificados pertinentes, en este caso UNI EN ISO 9001:2000 y CE 89/106 EN 143511:2006. Las posibilidades constructivas así como estéticas de la composición arquitectónica utilizando puertas correderas es muy amplia, conclusión que redunda en una mayor libertad de proyecto y una mayor calidad espacial.

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