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Un ejercicio típico de las clases de construcción de la carrera de arquitectura es la intervención sobre una fachada existente. En el momento que se trata de una fachada con elementos a conservar entramos en un campo de posibilidades más seleccionadas, donde no todo vale y en donde cualquier empresa de reformas tiene que ir de la mano de un técnico para acometer las obras.

La mejora de la envolvente térmica, muy demandada en el tiempo en que vivimos, no es incompatible con la conservación del patrimonio y la arquitectura tradicional. Simplemente hay que mantener las características fundamentales como los acabados acordes al ambiente, manteniendo un entorno que pueda conservar su esencia, mientras se interviene con aislamientos por el interior, carpinterías con rotura de puente térmico y mejor acristalamiento y obras de conservación y mantenimiento de las fachadas.

La rehabilitación de fachadas

La rehabilitación de fachadas de edificios en los cascos antiguos de las ciudades son el claro ejemplo de las obras de conservación de la esencia de las ciudades. En el caso de Santiago de Compostela y la gran mayoría de las ciudades europeas con origen romano o medieval, están construidas con muros de mampostería de piedra, cuyas fachadas han llegado desde su época hasta nuestro tiempo. Los diferentes estilos con los que se ha trabajado el lenguaje de la fachada tienen la oportunidad de conservarse y mantenerse a lo largo de los siglos.

casco histórico de Santiago de Compostela

Los trabajos de mantenimiento de la piedra empiezan con el mantenimiento básico de limpieza y rejuntado de los mampuestos o sillares, la sustitución de los elementos perecederos como maderas y metales y la conservación de las cubiertas y los canalones que conservan el interior del edificio pero también su fachada.

La arquitectura tradicional es sabia y de ella se aprenden reglas que en muchos casos no han sido escritas en tratados de construcción, pero si han pasado de boca a boca entre maestros y aprendices. Conceptos como la distancia entre los canalones y la fachada, la decoración de los huecos garantizando la evacuación del agua hacia fuera, la forma de encontrarse con el suelo en muchos casos irregular manteniendo una rectidud que ennoblecía la fachada…

¿Por donde aislar una fachada protegida?

La respuesta parece caer de cajón, pues por la cara interior de la fachada. Tenemos varias posibilidades en función de la estructura. Decir también que esta cara interior será objeto de paso de instalaciones además de ser la ubicación perfecta para elementos de ocultación como estores y cortinas, o contraventanas! ya que estamos en una fachada tradicional! Entendemos que si la fachada está protegida lo está la cara exterior, pero igulamente no debemos de «atacarla» con rozas, instalaciones u otros…

Por esa razón lo más razonable es colocar un trasdosado autoportante (en ningún caso directo o atornillado a la cara interior de la fachada). Si lo separamos unos centímetros de la fachada podremos colocar mayor aislamiento térmico. Con una subestructura como las de los sitemas de cartón yeso de unos 45 mm podemos tener espacio suficiente como para aislar con todo el espesor que se nos permita. En este espesor podemos pasar las instalaciones y tener las cajas para los enchufes e interruptores, incluso para empotrar luminarias…

¿Es conveniente hacer alguna tarea de mantenimiento o conservación antes de tapar la fachada por su cara interior? Debemos de mantenerla limpia, libre de mohos, líquenes, insectos xilófagos u otros, y repasar las posibles juntas que provoquen entrada de aire desde el exterior. Si el muro es de mampostería es conveniente rejuntarlo de nuevo aunque no se haga una terminación del muro como si fuese a quedar visto.

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