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La casa ha sido siempre lugar de refugio y cobijo, pero tras la reciente crisis sanitaria esta se ha convertido en algo más, en una barrera de protección frente al virus. La mejora de la vivienda se ha convertido en un aspecto esencial, por ello la inversión en nuevo mobiliario ha aumentado la demanda sobre todo compras de sofás.

La composición espacial de una vivienda, junto con sus condiciones higrotérmicos y calidad material, son fundamentales para garantizar su confort. De entre los diferentes espacios que componen la casa, el salón es el lugar de relación de la vivienda, y por lo tanto aquel que ha de tener unas condiciones más flexibles y ricas. En este sentido en los últimos meses ha habido una creciente demanda de nuevas ideas en tiendas de muebles.

por collectmoments via Flickr

La disposición del mobiliario en el salón es determinante para que este pueda resultar confortable. En muchos casos esta intervención sobre el espacio de estar ha requerido de reformas que permitan abrir las condiciones de ese espacio. Las reformas realizadas sobre este tipo de espacios suelen centrarse en revestimientos y ampliaciones. En este sentido podrían establecerse varios niveles de intervención: desde los más profundos como la sustitución de carpinterías o modificación de particiones; la renovación y cambio de paramentos y pavimentos; hasta los más conceptuales como la sustitución de mobiliario. Todas ellas son intervenciones destinadas a consolidar la calidad espacial de la vivienda y en ocasiones a transformarla sin perder su identidad propia.

En los espacios comunes en los que tienen lugar las actividades compartidas en la casa, destacan por recibir un uso más intenso. Las piezas de mobiliario que más renovación suelen demandar, son sobre todo compras de sofás. El sofá, por su tamaño y condiciones de uso requiere de una estructura resiliente y un revestimiento superficial con materiales durables, pero incluso a pesar de estas condiciones de partida, su vida útil es reducida respecto a otros muebles que demandan menos uso. La morfología del sofá como mueble doméstico ha de incorporar además versatilidad de uso y capacidad resistente suficiente como para estar sometido a una cierta carga constante durante espacios de tiempo prolongados. Sus dimensiones y volumen responden a las necesidades propias del usuario, dando lugar a numerosas tipologías.

por Michael Dain via Flickr

A lo largo de la historia de la arquitectura, muchos profesionales han desarrollado diseños que resaltaban alguno de los aspectos fundamentales del mobiliario: uniones, estructura, acabados o materiales. Sus propuestas han servido como catalizador de procesos de investigación en la producción de mobiliario. Diseñadores como Finn Juhl o Joe Colombo han definido la vanguardia del diseño en el mobiliario que conjugaba una tendencia y un camino a seguir dentro de los espacios domésticos. Sus piezas, hoy en día valoradas casi como piezas de arte introdujeron nuevas formas de utilizar materiales como la madera, el acero o los textiles. Las nuevas tendencias definidas por la vanguardia se transferían de manera directa al mobiliario de uso común y a los talleres de carpintería renovando la vivienda. Una forma más de hacer arquitectura. La diversidad de mobiliario disponible es muy amplia, y su adaptación a los espacios domésticos una demanda que se ha visto incrementada en los últimos meses como respuesta a la necesidad de convertir el hogar en un espacio más confortable.

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