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Últimamente trabajamos en la rehabilitación de viviendas tradicionales en la zona noroeste de España. Las construcciones tradicionales de piedra tienen, por norma general, vigas de madera, cerchas de madera con cubierta de teja o pizarra.

La estructura de madera si está en buenas condiciones se puede mantener. Hay que tener en cuenta aspectos como la seguridad estructural (con sus distintos matices: deformación, resistencia al fuego, durabilidad… )

En el momento que se puede cepillar y limpiar de posibles parásitos superficiales situados en la albura (capa exterior del tronco). Mantener una sección apropiada de cara a la resistencia mecánica podemos obtener resultados estéticos inmejorables, de cara al mantenimiento de una estética tradicional.

Caso de estudio

En este caso muestro unas imágenes de la rehabilitación de una vivienda tradicional en Cedeira. En esta cubierta hemos podido mantener la estructura de madera tradicional, teniendo en cuenta que se aligera peso respecto de la cubierta original (las pizarras tradicionales tenían mayor espesor) , y porque se mantuvo seca y sin goteras o entradas de agua.

Cuando hablamos del forjado la cosa cambia. El esfuerzo al que va a ser sometido el nuevo forjado, teniendo en cuenta que la planta baja se desea diáfana, sin apoyos puntuales intermedios, surge la necesidad de ampliar la sección de las vigas existentes.

Una vez retiradas se pudo ver el estado en el que se encontraban las cabezas de las vigas. Esto da una pista de los movimientos que pueden surgir en el forjado en el momento que la vivienda entre en carga de nuevo por el nuevo uso.

Se puede ver la importancia de ventilar la madera, de protegerla, sobre todo en aquellos muros en los que no se impide directamente la entrada de agua, como son los muros de piedra natural, donde la fachada es permeable al vapor de agua y parcialmente permeable a la lluvia (secándose y mojándose cíclicamente) funcionando bien debido a su espesor.

En cuanto al resto de la viga, se puede comprobar su estado en la siguiente imagen. Las vigas de castaño de 25-28 cm, después de 30 años mantenían gran parte de la albura libre de xilófagos. Debido al estado de conservación del apoyo (previsible según su posición y el movimiento que mostraba al entrar en carga) se han descartado y sustituido por unas nuevas.

Proyecto y dirección de obra: Flu-or Arquitectura
Constructor: Óscar Mosquera

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