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Por nuestras manos han pasado proyectos de reformas de vivienda desde que nos establecimos como estudio formal allá por el año 2013. A lo largo de este tiempo tuvimos la oportunidad de ver una serie de patrones, de conjuntos de intervenciones que se deben de evaluar conjuntamente. En este artículo presentamos una serie de unidades de obra que acostumbran a ir juntas.

Cuando afrontamos un proyecto de reforma acostumbramos a pensar en un primer lugar en el habitante objetivo de la reforma, ¿quién va a vivir ahí? ¿Cuánto tiempo va a estar viviendo? ¿Se adapta la vivienda al clima y al entorno en el que se sitúa?

Tanto en las reformas de pisos como en las reformas de viviendas unifamiliares primamos la orientación de las estancias de la misma y su amplitud. La relación con el exterior, las vistas, pero también la privacidad, la intimidad de los residentes. Cuando abrimos grandes huecos pensamos en ver hacia fuera, al mismo tiempo que estamos exponiéndonos al exterior. ¿Cuál es la manera recomendada para hacerlo? ¿Abrir huecos implica tener que colocar barreras para la intimidad? Cada vez tenemos más preguntas acumuladas, vamos a verlo.

Obras que van juntas

No podemos cambiar una baldosa sin cambiar la de al lado. Bien porque rompemos la de al lado al quitar la pieza que queremos sustituir bien porque la pieza que vamos a reemplazar ya no existe de la misma dimensión y acabados que las piezas contiguas. En el momento que nos ponemos a sustituirlas vemos que el encuentro de este alicatado con el suelo muestra unas imperfecciones que habrá que retocar, incluso cambiar alguna de las piezas del suelo. Aquí empieza la pescadilla que se muerde la cola y es un hilo de demolición que debemos de acotar. ¿Dónde parar?

Si pensamos en una reforma integral lo tenemos más fácil. Podemos permitirnos reemplazar todos los acabados. Sin embargo, cuando tenemos un presupuesto acotado y no queremos extender la obra más allá de la puerta de una estancia concreta debemos afinar.

Elementos de la obra como pueden ser las instalaciones se extienden mucho más allá que las propias paredes de la habitación que vamos a modificar. Vamos a ver a continuación, según el tipo de habitación que vayamos a tratar, qué tipo de obra vamos a encontarnos.

Reforma de cocina

Cuando acometemos las obras de reforma de cocina pensamos en cambiar el mobiliario y los alicatados. Esto conlleva que cuando menos tocaremos la fontanería del fregadero, la instalación eléctrica de la cocina y el horno, campana extractora y enchufes de apoyo para pequeños electrodomésticos. Esto si mantenemos la cocina en su posición al igual que la distribución de los muebles. Si empezamos a redistribuir la cocina necesitaremos modificar el trazado de las instalaciones, desagües, cajas de derivación, extracción de aire…

Reforma de salón

Puede que el salón sea uno de los espacios de la casa con menos cantidad de instalaciones, por el hecho de no tener fontanería. A diferencia de otras habitaciones de la casa si es susceptible de incorporar espacio para fuego, por lo que puede ser conveniente incorporar esta ventilación natural si es posible. Cuando pensamos en redistribuir los muebles genaralmente no pensamos en la iluminación, pero el hecho de estar en un salón incorrectamente iluminado puede dejar de ser un espacio atractivo.

¿Mover el sofá implica cambiar la iluminación? Directamente no, pero provoca cambios en el espacio interior que deben de estar acompañados por un contol de la luz. ¿Te refleja la ventana en la televisión? ¿No tienes luz ambiente? ¿No tienes espacio para colocar lámparas?

Reforma de baño

Las instalaciones más comprometedoras de tu vivienda y la de tus vecinos están aquí. ¿Has detectado humedades en tu baño? Entérate si tus vecinos tienen humedades en la misma zona que tu, es probable que la causa afecte a más de una vivienda, bien sea desde arriba o desde el lateral, o que seas tú mismo el que está provocando desperfectos en el baño de la vivienda o del local de abajo. La instalación de fontanería se plantea habitualmente oculta y es susceptible, por sus cambios de temperatura, golpes de ariete, etc, de tener movimientos que afecten a sus uniones, y por tanto dar origen a fugas.

Cuando reformamos un baño debemos de considerar todo esto y renovar la red de distribución de agua. Lo último que queremos es que una vez reformado el baño aparezca una fuga causada por las propias obras…

El mejor consejo que te podemos dar es que contactes con los profesionales en la reforma que vayas a acometer y que te enteres bien del estado de tus instalaciones antes de empezar los trabajos.

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