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La materialidad del espacio influye tremendamente en nuestra salud. Tenemos cinco sentidos a través de los cuales interactuamos con nuestro entorno inmediato. Por esa razón es necesario ser conocedores de los tipos de reacciones que los materiales, sus colores, sus texturas e incluso sus olores producen en nuestros sentidos y por tanto cómo afectan a nuestro bienestar y a nuestro confort con respecto a un determinado espacio.

Cuando llevamos esta relación con los sentidos al extremo, como puede ser un centro de salud mental debemos de afinar con el tipo de materiales que utilizamos. Cualquier tipo de provocación relacionada con un material, con un tipo de luz, con un ruido… puede generar sobresaltos que no acompañan a un tratamiento de una persona en situación sensible.

La teoría del color hace tiempo que forma parte de la arquitectura, como una metodología objetiva, que forma parte del diseño y en la que el color forma parte de la comprensión conceptual de la forma arquitectónica, de cómo se concibe y se transmite la sensación de un espacio. Chauvie & Risso han investigado sobre este tema, renunciando en todo caso a que el color fuese un agregado posterior a la idea arquitectónica.

color text
Photo by Magda Ehlers on Pexels.com

En el ámbito de la psicología, esta le da un significado a cada impresión, o situación, adecuándolo a la apreciación que más le convenga. Dentro de estos significados tenemos las de adaptación y las de oposición. Las de adaptación serían más activas, animadas e intensas, en pocas palabras estimulantes y emocionantes, muestras que las de oposición serían lo contrario, como depresivas, débiles, por lo tanto, serian sedantes y tranquilizadoras. Es aquí donde empieza a dar las primeras reacciones a la percepción del color. (Fuentes, 2015).

Las texturas de los materiales también nos pueden transmitir otras sensaciones como el orden o el desorden y por tanto transmitir otras sensaciones más allá del color.

Podemos llegar a diseñar los centros que tratan a personas con diferentes sensibilidades desde la composición espacial, buscando la colaboración entre distintas disciplinas de tal forma que la propia arquitectura permita la rehabilitación emocional y permita una mejor convivencia con pacientes con diferentes desórdenes sensitivos o mentales. Es decir, la arquitectura es el espacio terapéutico adecuado, como concepción construida y como disciplina.

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Photo by Engin Akyurt on Pexels.com

Las texturas

Cuando hablamos de colores hablamos de materiales y también de texturas. Es habitual ver cómo en los pavimentos utilizamos características como la resbaladicidad, pero en ningún caso pensamos en normativizar patrones de color, ritmos o reflejos. Estas características de los materiales también producen desorientación, confusión, al igual que el propio ruido al pisarlos. ¿Llegaremos a incluir estas características en la normativa de construcción de este tipo de centros?

La luz

El arquitecto Steen Eiler Rasmussen, sostiene en su obra titulada “La experiencia de la arquitectura”, que la esencia de la arquitectura se encuentra en los sentidos, que la luz natural puede ser controlada artísticamente gracias a la adaptabilidad del ojo humano. Nos explica que el valor de la luz se reduce con una iluminación uniforme, transformándose en un espacio muerto, sin sombras, mientras que para que este valor vaya en aumento debe generarse una iluminación direccional el cual lleve efectos texturales.

Como decía Juhani Pallasmaa, la arquitectura y los sentidos nos hace énfasis de cómo la luz cumple un papel importante, ya que nos vuelve más conscientes de nuestra experiencia en el mundoy nos induce a una interacción con la luz en un nivel visceral y precognitivo.

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