Como arquitecto he visitado cientos de viviendas, pisos, espacios en los que habitualmente comen, duermen, cocinan, se asean personas, y que en ocasiones se convierten en insalubres por la presencia de agua en zonas no esperadas… partes bajas de paredes, partes altas de paredes!, techos, interiores de ventanas! manchas desconcertantes…
En el artículo de hoy hablaremos de cómo identificar y dirigirnos a estas humedades con conocimiento, llamándolas por su nombre, e intentando enfocar el posible origen del problema para darle solución, si puede ser definitiva, o cuando menos temporal hasta que intervenga alguna empresa especializada, como puede ser Humetek, empresa de humedades en Madrid.
Una de las funciones principales de una envolvente es la protección, que no te roben, que no entren en tu intimidad, y luego entramos en las peculiaridades de mantenernos calientes (o frios), protegernos del ruido, y en este caso de la humedad exterior.
El agua puede entrar, o puede generarse en el interior, o puede intentar salir por donde no debe. Te lo explico. De arriba a abajo.
El agua que entra por la cubierta. Normalmente es agua de lluvia que no desagua bien y entra por juntas de los elementos de cubierta, ya sea inclinada o plana. En ambos casos suelen ser puntos de discontinuidad de la capa impermeable, que permiten el paso directo de agua al interior. Si debajo de la cubierta estás tu mismo, te gotea en la cabeza… y si tienes algún tipo de falso techo, o forjado, encontrarás con el paso del tiempo una mancha de humedad con tendencia circular, que se va expandiendo…

Desde la fachada también tenemos posible entrada de agua desde el exterior. Cuando la envolvente vertical falla, o tiene discontinuidades, fisuras, grietas, pueden provocar la entrada directa de agua al interior, con las consecuentes goteras, manchas… Los perímetros de las ventanas son muy delicados en este caso. Los mayores huecos de las fachadas, con uniones entre materiales diferentes… foco principal de entrada en las fachadas expuestas. Los perímetros de los huecos, jambas, alfeizar, deben de estar correctamente ejecutados y sellados, con las carpinterías bien colocadas en su posición.

Y por último, el agua que entra desde el exterior, desde abajo! La presencia de agua en el terreno, y tu edificio encima del terreno produce el efecto azucarillo en un vaso de café. En el momento que el azucarillo, muy poroso, toca el café, no hace falta sumergirlo para que se moje completamente.

¿Qué pasa cuando el agua está más abajo? Pues que tenemos que achicarla. Pozos y bombas de achique (si, bombas, mínimo 2 por si falla una)
Cuando la humedad se genera en el interior de la vivienda
Nuestras costumbres a la hora de utilizar la vivienda también afectan a las superficies interiores de la envolvente. Las famosas duchas infinitas, pueden llenar de humedad nuestros techos y paredes. En este caso las humedades las debemos de llamar «por condensación» ya que se producen de forma localizada en forma de gotas, que se van llenando de polvo poco a poco y terminan por formar pintas en la pintura.
También se producen cuando aumentamos el nivel de vapor de agua en el interior, por ejemplo con una calefacción alta y escasa ventilación. En estos casos, las pintitas de suciedad se acumulan en zonas más porosas, o en las zonas donde el cerramiento está más frio (el vapor de agua condensa en esas zonas).

A qué te refieres con el agua que no evacúa por donde tiene que evacuar?
Las humedades que provienen de las instalaciones, ya sea de agua fría o de saneamiento, en ocasiones tienen pequeños movimientos que provocan fisuras o roturas de tuberías, empates empotrados, y al final poros por los que sale el agua, y que cada vez va abriendo camino hasta aparecer camuflada de gotera, pero en zonas poco previsibles, o donde no se espera que haya humedad.
