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La atmósfera de un lugar está determinada por un conjunto de valores que la modelan más allá de la morfología física del mismo, como la luz, el color, la disposición del mobiliario o los flujos y conexiones espaciales que se crean. La sala de estar, uno de los espacios más importantes de la casa, necesita de un cuidado especial, y en particular la posición del sofá. El sofá es la pieza organizadora de la sala de estar, su selección ha de ser adecuada. Los sofás Vittello proponen opciones interesantes para resolver esta estancia.

La organización espacial obedece al criterio del proyectista o del usuario, pero existen además formas de conjugar el espacio basadas en la tradición, una de ellas es el Feng Shui. Esta forma de geomancia china, es un tipo de tradición en forma de conocimiento que estudia los cambios de la naturaleza, el clima y los astros. La forma de ordenar los espacios de la vivienda en función a esta tradición garantiza una forma de relacionarse con el lugar de manera más natural o más imbricada en el territorio.

Fotografía, chaquetadepollo via flickr

La posición del sofá en el salón ha de ser lo más favorable posible, ya que se trata de una de las habitaciones en la que más tiempo de calidad se pasa dentro del espacio doméstico. Es en definitiva el lugar en el que tienen lugar los grandes eventos de convivencia de la casa. El sillón ha de ubicarse de manera que sea posible ver la entrada de la habitación de forma directa o indirecta mediante algún espejo o revestimiento reflectante. El asiento principal no debe de estar frente a la puerta principal, ya que de esta manera la relación que se crea entre el acceso y el espacio de descanso no es tan agresiva. Tampoco es adecuado que el sillón esté de espaldas al sofá. Si así fuese, lo adecuado sería proteger este punto de contacto mediante algún elemento situado entre sofá y ventana, como plantas, libros o esculturas. En general la posición del sofá no ha de ser muy alejada del cerramiento de la habitación, de la misma manera que esa tensión se afloja mediante la disposición de un elemento intermedio que incorpore plantas o libros, el espacio intermedio debería tratarse.

Fotografía, lacasavictoria via flickr

El sofá ha de estar en composición armónica con respecto al resto de elementos del salón como la mesa de comerdor que ha de independizarse mediante su carácter con respecto al sofá. Mientras que el sofá será un área más o menos invariable del salón, es conveniente que el espacio del comedor sea más dinámico, modificando los centros de mesa según la estación. El sofá, en definitiva, describe el centro de gravedad del salón, por lo que a la hora de componer su decoración este ha de ser un elemento de partida, a partir del cual se articulen las diferentes tensiones y relaciones con el resto de mobiliario de este espacio doméstico. El salón ha de situarse, en la medida de lo posible, cerca del acceso de la vivienda, de manera que no sea necesario atravesar la vivienda hasta llegar a él. El salón es por lo tanto el núcleo de la vivienda, donde tiene lugar gran parte de vida doméstica, por ello su ubicación y elección merece un tiempo para la reflexión.

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