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Retomamos un capítulo más en el diario de obra. En el artículo de hoy hablaremos sobre los diferentes acabados de suelo que tenemos a nuestra disposición y cómo los hemos empleado en las obras que llevamos a cabo en el estudio.

En primer lugar, tenemos que darnos cuenta del contexto, no es lo mismo una vivienda unifamiliar en el campo que hacer reformas en Madrid . Influyen varios factores, como qué llevamos en los pies antes de entrar, la humedad y la temperatura del suelo, la presencia o no de cámara de aire bajo el suelo, etc.

De esta manera nos han influido siempre estos factores, vamos a ponerles nombre y en algún caso apellidos:

Características de los pavimentos

El material: lo es todo en la elección del pavimento. Las características intrínsecas del material, como el color, la dureza, la resistencia, la transmitancia térmica, son las características básicas del pavimento que veremos a continuación.  Cuando hablamos de un material, realmente hablamos de ese material. Las imitaciones no dejan de ser copias estéticas hechas de materiales que tienen mejores prestaciones, ya sean relacionadas con la durabilidad, con la limpieza o con el precio.

El aspecto es importante, ya que nos aporta sensaciones como la calidez, la armonía de colores o el contraste, el brillo, el reflejo, lo neutro… pero también lo es el tacto, la textura, la temperatura, y es ahí donde entran las propiedades interesantes…

Resistencia al desgaste: Si vives en una vivienda aislada o pareada y tienes tu propio jardín o vives en el campo estarás más que habituado a encontrarte arenas en los pies, chinas metidas en las juntas de los zapatos. Imagínate lo que puede sufrir el pavimento de la zona de entrada. Generalmente nos decantamos por un acabado pétreo o cerámico, con una alta resistencia al desgaste.

Transmitancia térmica: si tenemos una base para el pavimento bastante fría y no tenemos solera ventilada, primero, tenemos un problema de pies fríos, y segundo, debemos de elegir un pavimento que nos ayude día a día con esto. Materiales como la madera transmiten una sensación de calidez a la vista y al tacto. Si podemos montar el sistema sobre aislamiento térmico entre rastreles, o disponer de aislamiento bajo la capa base sería lo ideal.

La transmitancia térmica no se refleja directamente en las descripciones de las unidades de obra de pavimentos, pero por esta serie de razones podría ser importante tener este dato. Cuando tenemos otro tipo de soporte, como suelo radiante buscamos que la respuesta del suelo sea rápida, y es por eso que acostumbramos a elegir materiales cerámicos cuando disponemos este tipo de instalación. ¿Está bien esto? Un sistema como el suelo radiante está pensado para funcionar de forma continua. Quizás la puesta en marcha cueste más tiempo ya que el ambiente pueda tardar un poco más en calentarse, pero de la misma manera tardará más en enfriarse. De manera que no es una solución tan clara. Depende del tipo de pavimento y de la sensibilidad del sistema que tengas.

Por esta razón hay gente que duda a la hora de poner madera natural con suelo radiante. ¿Es ese realmente el problema? No, en mi opinión el mayor problema es la higrometría del material y los cambios de volumen asociados. Es por eso que cuando se instala madera con suelo radiante, o se deja mucho espacio para que “camine” o se suele pegar. Térmicamente funciona genial cuando el sistema funciona de forma continua.

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