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El confort de un espacio interior es un aspecto esencial en el diseño de un espacio. Pero son muchos los factores que influyen en la correcta composición de un lugar confortable: las condiciones de iluminación, ventilación, el sistema de revestimientos y acabados, el mobiliario y las condiciones higrotérmicas. Dentro de estas últimas la selección de un sistema adecuado de climatización es básico especialmente en usos como el administrativo, en el que el sedentarismo de la actividad que allí tiene lugar pueden convertirlo en un espacio incómodo. En invierno el espacio ha de calefactarse, pero en verano ha de refrigerarse, para mantener una temperatura de confort estable. Dado el gradiente que se deriva de la estratificación térmica de las capas de aire en un espacio el aire acondicionado de techo constituye una solución adecuada.

En un espacio el gradiente térmico provoca una jerarquización de las capas de aire según su temperatura y contenido en humedad. Las de menor temperatura y contenido en vapor de agua se sitúan en las capas inferiores mientras que aquellas más calientes y húmedas ascienden. Así mismo el aumento de temperatura lleva aparejada una mayor capacidad para contener vapor de agua. Esta condición, derivada de las diferentes densidades del aire hace que cuando la temperatura del ambiente asciende, también lo hace el gradiente térmico llevando el calor a la parte superior de la habitación. Para equilibrar esta condición y garantizar el confort térmico es necesario amortiguar dicho gradiente con una cierta inversión.

fuente: Flickr

El aire funciona como un fluido, por ello una buena opción es la cortina de aire, ya que esta difunde el aire con un caudal adecuado a las condiciones requeridas para ese espacio. El caudal de aire aportado genera una amortiguación de las temperaturas interiores, por lo que el gradiente se rebaja. Pero provoca también un segundo efecto, y es que la difusión de aire frío desde la parte superior del espacio crea una corriente convectiva inversa que aporta ventilación al espacio de oficinas. Si la difusión de aire se realiza de la forma adecuada, con los ciclos, temperatura y caudal adecuados, se conseguirá climatizar el espacio de forma efectiva.

El confort de un espacio de oficinas requiere de unas condiciones higrotérmicas mínimas para facilitar la función del lugar que, sumadas a una adecuada iluminación y a la ergonomía del mobiliario consiguen una composición óptima de este uso. La instalación de un sistema de climatización es fundamental para centralizar la regulación térmica del espacio así como su ventilación. Esta, puede resultar más o menos sofisticada, pero en cualquier caso requiere de un primer análisis del lugar así como la comprensión de sus condiciones intrínsecas. A partir de esa información sencilla, se puede establecer un criterio de intervención para seleccionar la solución de climatización más adecuada según las condiciones climáticas del lugar y la función requerida.

ciclo de refrigeración de Carnot
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