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Cuando pensamos en obra inmediatamente asociamos el término de suciedad. Desde el momento en que cortamos un ladrillo en el interior de casa nos damos cuenta de la cantidad de polvo que puede generar una obra, aun estando en el exterior y en un espacio ventilado. Los cañones nebulizadores WLP permiten la precipitación de pequeñas gotas de agua, con partículas del polvo en suspensión consiguiendo un ambiente de trabajo más saludable para los trabajadores.

El principio de funcionamiento de estos sistemas es la generación de una niebla muy fina, orientada mediante el uso de un ventilador, creando una nube que recoge el polvo en suspensión hasta que se precipita. Se utilizan con frecuencia en ambientes agresivos como demoliciones, minería, plantas de reciclado, siderurgias, vertederos, etc. Dependiendo del tipo de niebla generada se pueden combatir malos olores provenientes de industria química o alimentaria.

La desinfección de espacios interiores con cañones nebulizantes

A la hora de acometer una desinfección de espacios interiores, los nebulizadores industriales empleados por marcas como Internaco Medioambiente permiten una filtración del aire por medio de esta niebla. Puesto que los sistemas para exteriores tienen un alcance de unos 30 m sin viento, imagínate lo que pueden hacer en espacios interiores.

La maquinaria más habitual para interiores cuenta con un tanque de unos 70-75 litros, lo que le permite, gracias a una bomba de 1,5kW (con 80 bares de presión) con una autonomía de hasta 3 horas. Este equipo que te acabo de describir tiene un alcance de 10 m. Por su radio de trabajo, se podría fácilmente utilizar en cualquier obra de vivienda, local comercial etc.

tipo de máquina disponible en Internaco Medioambiente

Este tipo de maquinaria entra en el grupo de la limpieza de obra, junto con las máquinas de gestión de residuos, como las trituradoras, compactadoras, etc.

Riesgos del polvo en las obras

Si tenemos que hacer un análisis de los riesgos del polvo en la obra tenemos que detectar cuales son los tipos más peligrosos, desde el amianto, pasando por la sílice hasta el polvo de la madera. La mayoría de actividades de la obra provoca polvo, si lo piensas bien desde el movimiento de tierras hasta el lijado de yesos para posterior pintado, estamos constantemente expuestos a inhalar residuos con riesgo para nuestro sistema respiratorio.

Además de la protección contra el polvo que podemos conseguir con los cañones de niebla, podemos utilizar otros medios, como los que establece la norma EN 60335-2-69, donde se evalúan los tipos de polvo en función de un valor límite de exposición profesional (VLEP), que se corresponde con la concentración de polvo en el aire (mg de polvo/m2 de aire). Estos EPIs en algunos casos limitan la mobilidad del trabajador en algunos casos , y es por eso que la mejora del ambiente, a nivel respiratorio, con sistemas potentes de ventilación y nebulización nunca está de menos.

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