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La piscina es un elemento constructivo con una funcionalidad relacionada casi en su totalidad con el ocio. Sin embargo, y a pesar de ser una construcción sencilla, necesita el uso de productos de mantenimiento y limpieza de piscinas. La construcción tradicional de una piscina requiere de un soporte rígido, sobre el que se dispone un revestimiento impermeable que garantiza su estanqueidad. El soporte de la piscina suele estar ejecutado en hormigón armado, configurando un vaso en el que los muros están constituidos por muros de al menos 20cm de espesor. Sobre él, interiormente se reviste mediante material cerámico o pintura impermeable.

por Cristián Arriagada via flickr

Independientemente del sistema constructivo existen dos tipologías fundamentales con respecto al funcionamiento de la piscina: piscinas de vaso rebosante y piscinas con skimmers. Las primeras están formadas por un vaso que se llena hasta el límite superior. Su perímetro está rodeado por una canaleta cubierta con un rejilla a través de la cual se recoge el agua desalojada por la piscina. En el segundo caso, la piscina no se llena hasta su límite superior, sino que incorpora en el extremo opuesto a los impulsores de agua una serie de recogidas de agua denominadas skimmers que filtran el agua cuando esta llega a su altura. En ambos casos el agua recogida por ambos sistemas se lleva a la depuradora.

por VIK hotels group via flickr

El funcionamiento de la piscina es por lo tanto vivo y constante, en el que la depuración ha de realizarse al menos una vez al día cuando está en uso, dependiendo de la capacidad de la misma. El constante movimiento de agua puede provocar daños en la estructura de la piscina. Por otra parte el agua que contiene la piscina necesita de tratamientos químicos para garantizar que el agua estancada no se deteriora generando condiciones insalubres. Dentro de los compuestos con los que se trata el agua destaca el cloro y el alguicida.

por Ed Vill via flickr

Cómo limpiar una piscina

El procedimiento para la correcta limpieza de la piscina comienza por la limpieza profunda de los muros y el fondo del vaso. Posteriormente se realizará el mismo procedimiento en skimmers, canaleta de vaso rebosante y sistema de filtrado. Después se llenará de nuevo la piscina y se controlará el pH del agua mediante la toma de una muestra. Conocido el pH se realizará la proporción adecuada de cloro o sales según la capacidad del vaso. Posteriormente se disolverá el tratamiento en el agua realizando unas horas después una inspección visual para determinar que el agua se mantiene transparente y sin algas. Con carácter excepcional, sobre todo cuando la piscina no se va a utilizar en varios días o semanas conviene tratar el agua con alguicidas y tratamientos que mantengan el vaso limpio.

por SantaRosa OLD SKOOL via flickr

La piscina requiere un mantenimiento añadido consistente en una limpieza profunda de carácter anual. Además, se realizará una inspección visual en busca de posibles daños estructurales, como grietas o puntos por lo que se pueda producir una pérdida de agua. Para realizar una buena higienización se tendrá especial cuidado con al limpiar el gresite de las piscina, puesto que su composición mediante pequeñas piezas genera muchas juntas que requieren precisión. El mantenimiento de la maquinaria, así como la revisión de la depuradora es también esencial, dado que en aquellas piscinas que se encuentran al exterior estas pueden estar no sólo dañadas por la suciedad, sino que pueden ser objeto de daños biológicos procedentes de insectos, roedores o pequeños reptiles.

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