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En este artículo hablaremos de problemas de fugas de agua, geófonos, patologías relacionadas con la pérdida de agua no detectada a tiempo, etc.

Para la localización electroacústica en redes de distribución de agua son muy importantes la calidad de los aparatos a utilizar y la experiencia del técnico. El procedimiento de medición de una fuga a través de un geófono es el siguiente:

¿Cómo se puede detectar una fuga de agua de forma electrónica? El agua que sale por la fuga emite vibraciones en el material de la tubería que pueden ser detectadas. Dichas vibraciones se transmiten por la red pudiéndose registrar como sonido estructural.

fuente: https://bit.ly/38LfXU2

Las vibraciones también se transmiten hasta la superficie a través del terreno y un geófono convierte dichas vibraciones en sonidos audibles para el oído humano, registrando también el volumen y frecuencia, además de representarlos gráficamente. El fonómetro permite obtener contrastes de los rumores tomando contacto directo con los accesorios de las redes de saneamiento. En algunos casos la patología se muestra alejada de la fuente del problema. Imagina un forjado con una fuga debida a una tubería rota, en el que el agua puede circular libremente hasta el punto más bajo, no necesariamente debajo de la fuga…

Con estos métodos los técnicos somos capaces de escuchar la fuga a gran distancia. El sonido de la fuga va incrementándose paulatinamente al acercarse a esta y disminuyendo al alejarse. Funciona sobre todo en el terreno, en el que el sonido se puede transmitir de una forma más uniforme.

fuente: sewerin.com

Patologías debidas a fugas de agua

El origen de estas patologías puede estar en la propia calidad de la tubería, que en algunos casos se oxida o deteriora.

En algunos casos detectamos una mancha de humedad, un charco, óxido, un hundimiento del terreno, pérdida de presión de agua… pero no sabemos donde está el problema. Con el método indicado anteriormente podemos localizar estos problemas (y más… porque las patologías son inabarcables) que clasificamos a continuación:

Pérdida de presión de agua: una reducción en la cantidad y en la presión de agua que nos llega al grifo nos puede indicar que tenemos una fuga, o bien que no tenemos presión en la acometida. En el primer caso el probable que tengamos una fuga a lo largo de la instalación, principalmente en las uniones de la instalación, los puntos más delicados.

Filtraciones de agua: cuando detectamos goteras, manchas de humedad en paredes o techos, en la zona en la que pasa una tubería. Normalmente en los núcleos húmedos de baños y cocina. Algún movimiento de la instalación, fallo en la unión, algún golpe de ariete (golpe de presión) mueve la instalación y abre una via de agua en la junta más débil.

Hundimientos del terreno: cuando una acometida pierde agua se reblandece y asienta el terreno sobre ella. Es habitual encontrarse charcos o mayor vegetación en una determinada zona debido a este tipo de fugas. Pueden ser debidos a fallos humanos, golpes de presión o tráfico de vehículos por encima de la tubería, insuficientemente protegida.

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