La importancia de la ITE

Hace unos pocos días fue noticia incluso en los diarios deportivos que el estadio del Rayo Vallecano había pasado la ITE. La ITE es la Inspección Técnica del Edificio, a la que ha tendido que someterse después de haber sido clausurado por deficiencias en la estructura que denunciaron los usuarios. Hablando con términos más técnicos, ha obtenido el certificado de idoneidad después de haber obtenido un resultado desfavorable, dentro de un período establecido para realizar las obras necesarias.

Existe una herramienta fantástica del Ayuntamiento de Madrid que permite conocer aquellos edificios que todavía tienen pendiente la inspección, con dirección y número. Dentro de lo necesario que es este procedimiento para la correcta conservación de los edificios, la normativa es difícil de interpretar. Ciudades próximas dentro de la misma provincia tienen normativas diferentes, sobre todo en cuanto a períodos de renovación y a edad mínima del edificio para empezar a pasarla.

Surge para impulsar la rehabilitación con el Real Decreto-Ley 8/2011, del 7 de julio, intentando englobar las necesidades del edificio, sobre todo a nivel de conservación, reparaciones y obras necesarias para mantener las condiciones de habitabilidad, seguridad, accesibilidad, actualmente establecidas en el Código Técnico.

Básicamente consiste en la revisión visual de distintas unidades constructivas del edificio, que deben de encargarse a técnicos por parte de comunidades de propietarios y cooperativas de rehabilitación.  Si estas no “actúan” a tiempo, son los Ayuntamientos los encargados de solicitar su ejecución.

Ahora viene el disparate. Según el artículo 21 de la normativa nacional deben superarla los edificios con una antigüedad superior a 50 años, y deja en mano de Comunidades Autónomas la posibilidad de fijar distinta antigüedad en su normativa. No pretendiendo deslegitimar a las comunidades autónomas, parece que cada edificio podría envejecer de forma diferente en cada ciudad, incluso con diferencias de 30 años, como pasa en Sevilla. Particularmente creo que debería de existir una normativa a nivel europeo cuando menos. ¿no? Nos obliga a los técnicos a estar al tanto de cada normativa municipal, que al final es donde acaba delegando cada comunidad. Por ejemplo, el ayuntamiento de Madrid no exige un informe del estado de conservación del edificio cuando la ITE es favorable.

Un buen informe técnico evalúa el estado del edificio y con el paso del tiempo y el uso es fácil que un técnico pueda prever o avisar sobre posibles hábitos, reformas que pueden suponer cambios en el comportamiento del edificio, que en el momento de la inspección no muestra, siempre aparentemente y de forma visual, problemas.

Eligiendo un buen técnico podrás enterarte del estado de tu edificio, de la importancia o falta de ella de algunas fisuras, humedades, y sobre todo porque estamos habituados a tratar con las administraciones y a controlar toda la documentación necesaria. Plantéate la ITE como una inversión, no como una tasa, ya que realmente funciona el hecho de pasar la “ITV” del edificio. Unas reformas a tiempo pueden compensar obras mayores.

Vuelvo al tema anterior, aunque los edificios de viviendas, oficinas, equipamientos, no se encuentren en en poblaciones con normativa propia deberían de presentar su ITE, cuando menos al nivel de exigencia nacional (50 años). A ver si con el tiempo se homogeneizan los tiempos y los procedimientos para simplificarnos el tema “papeleo” y nos podemos centrar más en lo técnico.

 

 

 

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Luis M Santalla Blanco . Director de teoriadeconstruccion.net, autor en blogs como arquitecturadegalicia.eu y 9diseno. Miembro del estudio Flu-or y anteriormente del estudio MMASA   ver más sobre el autor