Corrosión prematura en acero galvanizado

galvanizado oxidado

Los recubrimientos galvanizados son más resistentes a la corrosión atmosférica y a la corrosión provocada por el agua, porque los productos de corrosión del zinc que se forman en tales medios, normalmente carbonatos básicos de zinc hidratados, son
insolubles, adherentes y poco porosos, y constituyen una capa de pasivación que aísla eficazmente el recubrimiento galvanizado del contacto con el medio ambiente agresivo.


La experiencia acumulada durante muchos años de utilización de tuberías de acero galvanizado para el transporte y distribución del agua, demuestra que muchos de los casos de fallo prematuro de las mismas, por corrosión, se deben a ataques iniciados por el exterior y que una gran parte de estos fallos podrían haberse evitado mediante un diseño apropiado y una ejecución correcta de la instalación.

Los principales agentes causantes de la corrosión externa de las tuberías son la humedad y ciertos materiales de construcción que son agresivos para el acero galvanizado y que actúan normalmente sólo en presencia de humedad.

Por ello, se puede afirmar, que la prevención más segura de la corrosión por el exterior de las tuberías es impedir el acceso de la humedad a la superficie externa de las mismas.

La mayor parte de los fenómenos de corrosión metálica son de naturaleza electroquímica. Este tipo de corrosión se produce cuando los metales se encuentran en contacto con medios que tienen conductividad electrolítica, como son las disoluciones salinas, las aguas o la simple humedad ambiental.

En estas circunstancias y debido a las diferencias de potencial electroquímico que se presentan entre diferentes puntos de la superficie de un mismo metal ( como consecuencia, principalmente, de heterogeneidades superficiales de composición o de estructura), se producen pilas galvánicas de tamaño microscópico en las que unas zonas del metal actúan como ánodos y se corroen, otras como cátodos y no se corroen y el agua o la humedad es el electrolito que permite cerrar el circuito de la pila. Estas micropilas provocan la progresiva destrucción del metal dando lugar a la formación de productos de corrosión.

La mejor forma de proteger las tuberías empotradas es cubrirlas primeramente con una lechada de cemento tipo Pórtland, que envuelva completamente toda la longitud y perímetro de los tubos y aplicar posteriormente un recubrimiento de mortero protector rico en cemento de uno o dos centímetros de espesor que cubra completamente toda su superficie, especialmente las que vayan a estar en contacto con el suelo o la pared En la preparación de este mortero protector debe evitarse el empleo de arena de playa sin lavar o de agua de mar así como de aditivos que contengan cloruros.

En las acometidas y en las conducciones exteriores debe evitarse la utilización de escorias, cenizas o materiales similares para el relleno de las zanjas por donde se hayan tendido las tuberías, no sólo porque estos materiales son altamente agresivos para el recubrimiento galvanizado (debido a su elevado contenido de sulfuros y sulfatos), sino también por su elevada capacidad de absorción y retención de humedad.

El contacto entre metales de distinta naturaleza, en presencia de agua o humedad, da lugar a la aparición de pares galvánicos que son causa de problemas de corrosión importantes. Por este motivo, se recomienda muy especialmente evitar la conexión directa de tuberías de acero galvanizado con accesorios o tuberías de metales más nobles.

En particular, es muy importante evitar la inclusión de tramos de tubería de cobre aguas arriba de los tramos de tuberías galvanizadas.

 

http://www.afta-asociacion.com/wp-content/uploads/Cap-6-Recomendaciones.pdf

 

luissantalla

Luis M Santalla Blanco . Director de teoriadeconstruccion.net, autor en blogs como arquitecturadegalicia.eu y 9diseno. Miembro del estudio Flu-or y anteriormente del estudio MMASA   ver más sobre el autor